18 feb 2014

"El pintor sufre estados de plenitud y de evacuación. En esto reside todo el secreto del arte. Me paseo por el bosque de Fontainebleau; cojo una indigestión de verde; y tengo necesidad de evacuar esta sensación sobre un cuadro, donde dominará el verde. El pintor hace de la pintura una necesidad urgente de descargarse de sus sensaciones y sus visiones. La gente se apropia de ella para vestir un poco su desnudez. Toman lo que pueden y como pueden. Creo que finalmente no toman nada, simplemente han adaptado un hábito a la medida de su incomprensión. Hacen todo a su imagen, desde Dios hasta el cuadro. Esa es la razón de que la alcayata sea la destructora de un cuadro. El cuadro tiene siempre alguna importancia, al menos, la del hombre que lo ha hecho. El día en que es comprado y colgado en la pared, toma una importancia de otro tipo, y es su desgracia.
La enseñanza académica de la belleza es falsa. Estamos equivocados, pero tanto, que no se puede ya recuperar ni siquiera la sombra de una verdad. Las bellezas del Partenón, las Venus, las ninfas, los Narcisos son otras tantas mentiras.
Todo el mundo quiere comprender la pintura. Así pues, ¿por qué no se intenta comprender el canto de los pájaros? ¿Por qué se ama la noche, una flor, todo lo que rodea al hombre, sin apenas intentar comprenderlo? Mientras que en lo que se refiere a la pintura, se quiere comprender. Lo que hay que comprender es que el artista obra… por necesidad; que es, él también, un ínfimo elemento del mundo al que no hay que dar más importancia que a tantas otras cosas de la naturaleza que nos maravillan, pero que no sabemos explicar. Quienes intentan explicar un cuadro van por un camino equivocado la mayor parte del tiempo."
Picasso


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